La deuda nacional de Estados Unidos superó por primera vez en la historia el umbral de los 40 billones de dólares (34,4 billones de euros), según los últimos registros oficiales del Departamento del Tesoro. Esta cifra confirma una aceleración crítica en el pasivo de la principal potencia económica global, cuyo monto se ha duplicado en menos de una década y cuadruplicado en menos de veinte años. El total alcanzado comprende 32,26 billones de dólares en manos del público y 7,78 billones de dólares en posiciones intragubernamentales.
El ritmo de endeudamiento no ha dado tregua en el transcurso del año, sumando 1,5 billones de dólares en lo que va de 2026 tras haber cruzado la marca de los 39 billones en marzo pasado. Asimismo, durante el segundo mandato presidencial de Donald Trump el pasivo de la nación norteamericana ha acumulado un incremento de casi 4 billones de dólares, encendiendo las alarmas de diversos analistas fiscales y organismos de control presupuestario.
Desde el Comité para un Presupuesto Federal Responsable, su presidenta Maya MacGuineas tildó de «asombroso y predecible» el declive fiscal del país. La especialista enfatizó que el volumen de la deuda pública ha superado recientemente el tamaño total de la economía estadounidense, provocando un fenómeno alarmante: los costos de los intereses generados por esta deuda ya sobrepasan el presupuesto destinado a la defensa nacional.
Las advertencias sobre las consecuencias económicas a largo plazo apuntan a una fragilidad sistémica creciente. Expertos señalan que el aumento sostenido del endeudamiento exacerba los niveles de inflación, posterga prioridades presupuestarias clave y deja al país en una posición de alta vulnerabilidad ante emergencias internas o turbulencias internacionales.