Uno de cada cuatro trabajadores en Argentina reduce la calidad o cantidad de sus comidas por falta de dinero

3 min de lectura

La alimentación durante la jornada laboral se convirtió en un problema creciente para millones de argentinos. Un nuevo informe reveló que uno de cada cuatro trabajadores se ve obligado a reducir la cantidad o la calidad de los alimentos que consume por falta de recursos económicos.

El estudio, basado en una encuesta nacional a más de mil trabajadores asalariados formales, muestra que la vulnerabilidad alimentaria en el ámbito laboral alcanza a una gran parte de la población ocupada. Según los datos relevados, el 83,5% de los trabajadores enfrenta algún tipo de limitación para alimentarse adecuadamente durante el día de trabajo, ya sea porque come menos o porque opta por alimentos más baratos y menos nutritivos.

Uno de los indicadores más preocupantes es que el 61,1% de los empleados reconoce haberse salteado alguna comida durante la jornada laboral por motivos económicos. En la mayoría de los casos ocurre de manera ocasional, aunque un 14,4% afirma que lo hace con frecuencia.

La situación se vuelve aún más crítica entre los trabajadores jóvenes. Entre quienes tienen entre 18 y 29 años, el porcentaje de personas que omiten comidas asciende al 70,7%, lo que refleja el impacto de los salarios iniciales más bajos y del costo creciente de la vida cotidiana.

Además, el informe señala que el 78,5% de los asalariados opta por alimentos de menor calidad nutricional para poder sostener su alimentación durante el día. Dentro de ese grupo, casi uno de cada cuatro reconoce que esta decisión se volvió una práctica habitual.

El costo de comer fuera de casa explica parte de este fenómeno. Almorzar durante la jornada laboral implica un gasto considerable: el 43,9% de los trabajadores destina entre 5.000 y 10.000 pesos diarios, mientras que alrededor del 20% supera los 10.000 pesos por día. Para muchos hogares, ese desembolso termina funcionando como un gasto difícil de sostener dentro del presupuesto mensual.

Ante este escenario, la mayoría de los trabajadores reclama algún tipo de apoyo para afrontar el costo de la alimentación. De acuerdo con el relevamiento, el 80,4% estaría a favor de recibir un beneficio o aporte de su empleador destinado a cubrir comidas, con la posibilidad de elegir cómo utilizarlo.

Los datos reflejan una realidad que atraviesa a distintos sectores del mercado laboral: para muchos argentinos, comer durante la jornada de trabajo dejó de ser una rutina garantizada y pasó a ser una decisión condicionada por el bolsillo.