Quién fue Marty Reisman: la increíble historia del jugador de ping-pong que inspiró la película Marty Supreme

3 min de lectura Actualizado: marzo 11, 2026

La nueva película Marty Supreme vuelve a poner en el centro de la escena a un personaje tan particular como fascinante: un jugador de tenis de mesa que combina talento deportivo, apuestas y una vida al límite. Aunque el film presenta una historia ficcionada, el origen del relato está ligado a una figura real que dejó una marca profunda en ese deporte: Marty Reisman.

Nacido en Nueva York en 1930, Reisman creció en el Lower East Side, un barrio donde el ping-pong se jugaba tanto por pasión como por dinero. En ese ambiente competitivo y callejero empezó a construir su fama. Desde muy joven demostró tener una habilidad especial para el tenis de mesa, pero también un estilo provocador que lo distinguía de otros jugadores.

A los 13 años ya era considerado una promesa del deporte en la ciudad. Sin embargo, su carrera no se desarrolló únicamente en torneos oficiales. Reisman también se hizo conocido por disputar partidos por apuestas en clubes y salones de ping-pong, donde la estrategia no solo estaba en la mesa sino también en el juego psicológico con los rivales.

Con el paso de los años su talento lo llevó a ganar importantes campeonatos y a consolidarse como una figura del tenis de mesa estadounidense. Su estilo de juego, basado en el control y la precisión, contrastaba con la personalidad extrovertida que mostraba fuera de la mesa. Ese contraste lo convirtió en un personaje muy atractivo para el público y para los medios.

Además de competir, Reisman participó en exhibiciones y espectáculos deportivos que ayudaron a popularizar el tenis de mesa en Estados Unidos. Durante décadas fue una de las caras más reconocibles de este deporte, combinando el perfil de atleta con el de showman.

La película Marty Supreme toma varios elementos de esa historia, aunque no pretende ser una biografía estricta. El film utiliza el universo que rodeó a Reisman —las apuestas, el ambiente nocturno y la intensidad competitiva del ping-pong— como inspiración para construir un relato más amplio y cinematográfico.

Reisman falleció en 2012, pero su legado sigue siendo recordado dentro del tenis de mesa como el de un jugador brillante y poco convencional. Una figura que demostró que incluso un deporte aparentemente simple puede estar lleno de historias extraordinarias.