El histórico delantero belga selló el 4-1 definitivo en el tiempo de descuento y se descargó con una celebración cargada de mensajes políticos y deportivos. Apuntó al palco de Gianni Infantino e imitó los pasos del presidente norteamericano para coronar la eliminación del anfitrión.
La tensión acumulada en los días previos a los octavos de final entre Bélgica y Estados Unidos terminó por detonar de la manera más espectacular sobre el campo de juego. Tras la escandalosa intervención de la FIFA que anuló a último momento la suspensión del norteamericano Folarin Balogun tras una llamada de Donald Trump, los futbolistas europeos masticaron bronca en silencio, salieron a la cancha y hablaron donde mejor lo hacen.
La categórica goleada belga por 4-1 en Seattle no solo borró del mapa al coanfitrión del certamen, sino que dejó una de las postales más picantes y virales de la Copa del Mundo: el desahogo descontrolado y provocador de Romelu Lukaku, quien al marcar el último gol del partido desató un repertorio de gestos explícitos dirigidos a las tribunas y las máximas autoridades políticas y deportivas presentes.
La secuencia de un festejo con múltiples destinatarios
Corría el minuto 90+3′ del encuentro cuando el imponente delantero del Napoli capturó una pelota recostado sobre el sector izquierdo del área, enganchó hacia adentro dejando en el camino a su marcador y sacó un remate rasante, cruzado e inapelable al poste izquierdo. Apenas la red se infló decretando el lapidario 4-1, Lukaku inició una alocada carrera hacia el banderín del córner donde ejecutó su revancha personal:
- El «Topo Gigio» contra el murmullo: Frente a las repletas tribunas locales que lo habían hostigado durante la jornada, el atacante de 33 años se plantó con firmeza y se llevó las dos manos detrás de las orejas, emulando la mítica celebración de Juan Román Riquelme.
- El gesto de «hablen ahora»: Segundos después de quedar inmóvil ante la afición estadounidense, Lukaku acompañó la burla moviendo su mano derecha de forma intermitente simulando una boca que habla sin parar, en una dedicatoria directa al circo mediático que se armó en la previa con el «indulto express» de Balogun.
- Mirada desafiante al palco de la FIFA: Mientras sus compañeros llegaban corriendo para abrazarlo, el «Androide» belga clavó su mirada fijamente en la platea preferencial del estadio y señaló con el dedo índice el palco ocupado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, responsable máximo de la cuestionada exención disciplinaria.
La parodia al «baile de Trump» junto a sus compañeros
Sin embargo, el golpe de gracia de la celebración estaba reservado para el mandatario de los Estados Unidos. Con el pitazo final consumado y la clasificación a cuartos de final asegurada, Lukaku encabezó a un nutrido grupo de futbolistas de los «Diablos Rojos» que se pararon en el centro del terreno y, entre risas cómplices, parodiaron el característico movimiento de puños y cadera que realiza Donald Trump en sus actos políticos.
La burla fue una respuesta directa al tuit del presidente en sus redes sociales, donde horas antes había catalogado como «brillante» la intervención de los escritorios de la FIFA para favorecer a su seleccionado.
«Aceptamos el desafío adentro del campo. Se habló demasiado durante la semana de cosas que no tienen nada que ver con el reglamento del fútbol. Nosotros demostramos quiénes somos jugando», declaró escuetamente una de las figuras del plantel europeo al retirarse de los vestuarios.
Balance deportivo y dedicatoria especial
Más allá de la picantísima trifulca gestual, el atacante no se olvidó del aspecto humano. En medio de los festejos por el pase de ronda, Lukaku exhibió frente a las cámaras oficiales la camiseta de su compañero Amadou Onana, el mediocampista belga que debió abandonar el campo de juego durante la primera mitad por una aparente lesión de gravedad en su rodilla.
Con las aguas notablemente divididas y el orgullo del seleccionado local herido en su propia casa, Bélgica ya piensa en los cuartos de final donde medirá fuerzas ante la siempre temible Inglaterra. El fútbol europeo respira aliviado tras ver caer el polémico beneficio de la localía, mientras que Romelu Lukaku ya firmó su nombre en la antología de los festejos más calientes de la historia de los Mundiales.
