Una de las grandes novedades del Mundial 2026 son las pausas de hidratación obligatorias en todos los partidos. Implementadas cada 22 minutos, las interrupciones generan debate entre jugadores, entrenadores y espectadores, ya que modifican el ritmo tradicional del juego y abren espacios para la publicidad durante las transmisiones.
Entre los principales críticos aparecen nombres como Lionel Scaloni, Marcelo Bielsa, Virgil van Dijk, Emma Hayes y Mauricio Pochettino. Todos coincidieron en que las pausas afectan la dinámica de los encuentros, cortan el impulso de los equipos y alteran la esencia con la que históricamente se interpretó el fútbol.
Desde la FIFA defendieron la medida por cuestiones climáticas y de salud de los futbolistas. Gianni Infantino aseguró que el objetivo es proteger a los jugadores ante las altas temperaturas y brindarles un momento de recuperación en un calendario exigente. Además, negó que exista un interés económico detrás de la decisión y sostuvo que se trata de una medida “puramente deportiva”.
