La Guaira busca entre los escombros mientras crecen las críticas por la respuesta oficial

2 min de lectura Actualizado: julio 3, 2026
Miguel Córdoba, de 20 años, quien sobrevivió tras escapar del edificio (detrás) que se derrumbó durante los dos terremotos, camina entre los escombros en Caraballeda, estado de La Guaira, Venezuela, el 2 de julio de 2026.

La Guaira continúa atravesando horas dramáticas tras el terremoto que devastó gran parte de la costa venezolana. Entre los escombros del edificio Club Caribe, familiares de las víctimas trabajan con picos y palas para intentar recuperar a sus seres queridos. “Vamos a conseguir sus cuerpos”, aseguró Abraham Rojas, quien busca a tres familiares atrapadas bajo los restos de la construcción. La escena se repite en distintos puntos de la ciudad, donde objetos personales, fotografías y pertenencias emergen entre la destrucción.

A más de 100 horas del sismo, los rescatistas continúan la búsqueda de sobrevivientes. Uno de los casos que más conmoción generó fue el de Hernán Gil, quien fue rescatado con vida tras permanecer 114 horas bajo los escombros de un centro comercial. Sin embargo, integrantes de los equipos internacionales también advirtieron sobre las dificultades para trabajar en el terreno. “¿Y los venezolanos? Picos y palas, nada más”, señaló el colombiano Daniel Acevedo al describir los recursos disponibles para las tareas de rescate.

La tragedia también golpea a quienes esperan noticias en la morgue improvisada instalada en el puerto de La Guaira. Allí, José Fuente relató el esfuerzo de su familia para recuperar el cuerpo de un ser querido fallecido durante el derrumbe. “Lo desenterramos con nuestras manos, nadie ayudó”, afirmó, al tiempo que cuestionó la asistencia estatal. Mientras tanto, cientos de familias aguardan la identificación de víctimas y buscan un lugar donde poder darles sepultura.

En medio del dolor, también crecen los cuestionamientos sobre el estado de las viviendas construidas por programas habitacionales impulsados por el chavismo. Laura Cedeño, vecina de Catia La Mar y sobreviviente de otras catástrofes que afectaron a la región, aseguró que teme regresar a su hogar por los daños estructurales sufridos por el edificio donde vive. “No quiero seguir en La Guaira, me quiero ir. Ya son tres tragedias seguidas”, expresó, reflejando la incertidumbre que atraviesa a gran parte de la población afectada.