El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, confirmó este martes que la Argentina avanzará con su retiro de la Organización Mundial de la Salud, en una decisión que ya había sido anticipada por el Gobierno y que ahora suma definiciones concretas sobre su implementación.
Según explicó el funcionario, la medida responde a la necesidad de “recuperar autonomía en materia sanitaria” y revisar el rol del país en organismos internacionales. En ese sentido, remarcó que la salida forma parte de una estrategia más amplia de reorganización del Estado y de reducción de compromisos externos.
La decisión abre interrogantes sobre el impacto que podría tener en el sistema de salud argentino, especialmente en lo referido a cooperación técnica, acceso a información epidemiológica y programas conjuntos. Desde distintos sectores ya advirtieron sobre los riesgos de quedar al margen de un organismo clave en la coordinación global ante emergencias sanitarias.
Mientras tanto, el Gobierno sostiene que el país continuará vinculado a redes internacionales de salud, aunque bajo un esquema “más independiente”. El proceso de salida, sin embargo, no será inmediato y requerirá instancias administrativas y diplomáticas que podrían extenderse en el tiempo.
