Tras una investigación criminal que incluyó escuchas telefónicas y seguimientos encubiertos, la policía desbarató a una peligrosa organización delictiva. Los delincuentes contaban con planos detallados de las entidades financieras, armas de grueso calibre y logística de avanzada. Hubo múltiples allanamientos y detenciones clave en las últimas horas.
Una investigación de alta complejidad logró desactivar lo que prometía ser una serie de golpes bancarios cinematográficos. En un megaoperativo coordinado por las fuerzas de seguridad de la provincia de Buenos Aires, se logró desbaratar a una banda de delincuentes profesionales que se encontraba en la fase final de planificación para asaltar sucursales bancarias en los municipios de Morón y Baradero.
Los sospechosos no improvisaban. Según informaron fuentes judiciales ligadas al caso, la organización criminal operaba con una estructura celular muy organizada, donde cada integrante tenía un rol asignado: desde la logística y el espionaje previo, hasta el reclutamiento de los «operativos» que ejecutarían los asaltos.
Planos, armas y tecnología de punta
El quiebre de la causa se produjo tras una serie de allanamientos simultáneos autorizados por la Justicia. Durante los procedimientos, los efectivos policiales se encontraron con un verdadero arsenal y material de inteligencia que confirmó las sospechas de los investigadores:
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Inteligencia previa: Se secuestraron planos croquis detallados de las sucursales bancarias que estaban en la mira, con anotaciones sobre los movimientos de los camiones de caudales, los horarios de relevo de la policía y la ubicación de las cámaras de seguridad.
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Poder de fuego: Se incautaron armas de fuego de grueso calibre (pistolas 9mm, un fusil táctico y municiones listas para el combate).
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Logística avanzada: Se hallaron handies con frecuencia policial inhibida, teléfonos celulares satelitales, dinero en efectivo y vehículos de alta gama con patentes adulteradas que planeaban usar para las fugas.
«Estábamos ante una banda con un nivel de organización poco visto en el último tiempo. No eran oportunistas; hacían inteligencia criminal previa de semanas antes de dar el golpe», detalló uno de los jefes policiales a cargo del operativo.
