El mate no es solo una tradición cultural profundamente arraigada en Argentina, Uruguay y Paraguay. En los últimos años, distintos estudios científicos comenzaron a analizar sus efectos en el organismo y varios coinciden en que, consumido con moderación, puede aportar beneficios para la salud.
La yerba mate contiene polifenoles, antioxidantes que ayudan a combatir el estrés oxidativo en el cuerpo. Una investigación publicada en la revista científica Nutrients señaló que “la yerba mate presenta una alta capacidad antioxidante comparable a la del té verde”, lo que podría contribuir a reducir procesos inflamatorios y proteger las células.
Además, el mate contiene cafeína —conocida también como mateína—, lo que explica su efecto estimulante. Según investigadores de la Universidad de Illinois, esta combinación de compuestos “puede favorecer la concentración, mejorar el estado de alerta y contribuir al rendimiento cognitivo”.
Otro de los aspectos estudiados es su posible impacto en el metabolismo. Un trabajo del Journal of Functional Foods encontró que los compuestos de la yerba mate “podrían ayudar a mejorar el metabolismo de las grasas y colaborar en el control del peso”, aunque los especialistas aclaran que no reemplaza una alimentación equilibrada.
Sin embargo, los expertos también recomiendan algunas precauciones. El consumo de mate a temperaturas muy elevadas ha sido asociado a mayor riesgo de enfermedades esofágicas. Por eso, la Organización Mundial de la Salud sugiere evitar bebidas demasiado calientes.
En síntesis, la evidencia científica sugiere que el mate puede aportar antioxidantes y estimular el organismo. Pero, como ocurre con muchos hábitos saludables, el equilibrio sigue siendo la clave.
