Kast asumió la presidencia de Chile con Milei en primera fila: el giro a la derecha que cambia el mapa político regional

2 min de lectura

A las 12:28 del mediodía, en el Salón de Honor del Congreso Nacional de Valparaíso, José Antonio Kast recibió la banda presidencial y la piocha de O’Higgins de manos de su antecesor Gabriel Boric. Con eso, Chile cerró cuatro años de gobierno progresista y abrió una etapa que el propio Kast define como un «gobierno de emergencia».

El abogado de 60 años llegó a la presidencia en su tercer intento, tras imponerse en segunda vuelta con el 58,1% de los votos —la mayor cantidad obtenida por un candidato en la historia electoral del país.

Entre los presentes estuvieron el rey Felipe VI de España y el presidente argentino Javier Milei. Lula da Silva, en cambio, declinó la invitación —lo que fue leído como un rechazo político— y figuras como Orbán, Bukele y Meloni tampoco estuvieron. Sí apareció María Corina Machado, líder opositora venezolana, cuya presencia en Santiago generó su propia expectativa regional.

El nuevo mandatario prometió centrar su gestión en tres ejes: reactivación económica vía sector privado, control de la migración irregular y combate frontal a la delincuencia. Un carabinero baleado en Puerto Varas la misma mañana de la asunción le puso urgencia inmediata a esa última promesa: Kast decidió enviar a su ministra de Seguridad a la región antes incluso de llegar a La Moneda.

El mapa político del Cono Sur acaba de moverse. Argentina y Chile, los dos países que comparten la Cordillera, quedan alineados ideológicamente por primera vez en muchos años.